Tengo ganas de coger la bicicleta y empezar a recorrer un camino, atravesar, cruzar y que cuando mis piernas no puedan más, digan ¡basta!, parar y descansar.
Ponerme a no pensar en nada, divagar, escuchar los pájaros, buscar figuras en las nubes, tararear una canción que se pierde entre el balanceo de las ramas de los árboles, sentir los rayos del sol en mí. Y olvidarme de todo. Del mundo en general, de los problemas en específico.
Tengo ganas de escapar.
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