Estancada.
Así es cómo estoy. Parece que poco a poco todo va cayendo por su propio peso y mostrando su verdadera cara, esa cara amarga.
Es difícil. Muy difícil.
No sé que hacer, que dirección tomar.
Por eso no tomo decisiones, sigo caminando, permito que la rutina controle mi vida.
Pero si algo tengo muy claro es que no voy a seguir luchando por algo que no me merezco.
Porque no tengo tanta energía como para derrochar. No me quedan muchas fuerzas, sólo quiero meterme en mi cama y no salir hasta que todo se solucione por si mismo; ya me he esforzado todo lo que pude y parece que nunca es suficiente.
Parece que nunca viene una alegría sola, la acompaña algo... no siempre agradable.